Arquitectura y despliegue
Diseño de la infraestructura en AWS, Azure o Google Cloud según la carga real: redes privadas, segmentación, balanceo, escalado y bases de datos gestionadas. Documentada en diagramas que tu equipo pueda leer.
La nube no abarata nada por sí sola. Abarata cuando la arquitectura está dimensionada para tu carga real y alguien revisa la factura todos los meses.
Diseño de la infraestructura en AWS, Azure o Google Cloud según la carga real: redes privadas, segmentación, balanceo, escalado y bases de datos gestionadas. Documentada en diagramas que tu equipo pueda leer.
Traslado de aplicaciones y bases de datos a la nube con ventana de corte planificada y plan de retorno si algo sale mal. Nunca migramos sin una vía de vuelta.
El entorno queda definido como código, de modo que se puede recrear, revisar en control de versiones y replicar entre pruebas y producción sin diferencias entre ambos.
Política de respaldos definida por criticidad, con cifrado y periodo de retención acordados.
Las pruebas de restauración periódicas pueden incorporarse al alcance cuando el cliente lo requiera.
Revisión de la factura línea por línea: recursos sobredimensionados, discos y direcciones IP huérfanos, instancias apagables fuera de horario, planes de ahorro y reservas donde compensan.
Permisos por rol con privilegio mínimo, autenticación en dos pasos, gestión de secretos, cifrado en reposo y en tránsito, y registro de auditoría de quién hizo qué.
Inventario de las cargas en ejecución, su ubicación, su coste y los riesgos asociados. El resultado es un informe con los riesgos priorizados y su impacto estimado.
Arquitectura objetivo con el coste mensual estimado antes de mover nada. Si la nube no te conviene para una carga concreta, te lo decimos.
Se mueve primero lo menos crítico para validar el procedimiento, y se deja lo sensible para cuando el camino ya está probado.
Monitorización, alertas y procedimientos de actuación para los incidentes frecuentes. Con soporte continuado o con formación al equipo del cliente, según se acuerde.
Depende de qué usas ya. Si tu empresa vive en Microsoft 365 y Entra ID, Azure integra mejor y sale más barato en licenciamiento. Para cargas nuevas sin ataduras, AWS ofrece el catálogo más amplio. Google Cloud suele destacar en datos y analítica, y en contenedores. Hacemos el análisis con tu caso, no con una preferencia nuestra.
A veces es lo correcto. Una carga estable y predecible puede salir más barata en un servidor propio bien administrado. Lo que casi nunca es correcto es no tener copias de seguridad ni plan de recuperación, y eso se arregla en ambos escenarios.
No damos un porcentaje antes de mirar. En infraestructuras que nunca se han revisado suele haber recursos sobredimensionados y elementos huérfanos que se pueden eliminar sin tocar la operación. La auditoría te da la cifra concreta de tu caso.
No. Las cuentas de AWS, Azure o Google Cloud se registran a nombre del cliente, la infraestructura queda definida como código y la documentación permite que otro proveedor asuma la operación sin dependencia de nosotros.
Aplicaciones y sitios web a medida, rápidos y mantenibles.
Apps para Android e iOS conectadas a tus sistemas.
Implementación, personalización e integración de ERP con tus otros sistemas.
Despliegues automáticos, entornos reproducibles y visibilidad de lo que pasa en producción.
Correo corporativo, dominios, DNS y hosting, todo a tu nombre.
Cuéntanos qué necesitas y te decimos con franqueza si podemos ayudarte, cuánto tomaría y cuánto costaría. Sin compromiso.